18 de junio de 1961
La Virgen transmite un llamado urgente a la humanidad. El tono es maternal, pero firme. Se habla de la necesidad de cambiar de vida, de rezar más y de no ofender a Dios.
“Hay que hacer muchos sacrificios, mucha penitencia, visitar al Santísimo con frecuencia. Pero antes tenemos que ser muy buenos. Si no lo hacemos, nos vendrá un castigo. Ya se está llenando la copa, y si no cambiamos, nos vendrá un castigo muy grande.”
18 de junio de 1965
La Virgen dijo: «Me da mucha pena decíroslo yo, pero os lo tengo que decir para vuestro bien». Por esta razón es el Arcángel San Miguel quien anuncia su mensaje a Conchita en la tarde del día 18 de Junio.
“Como no se ha cumplido y no se ha dado mucho a conocer mi mensaje del 18 de octubre, os diré que este es el último. Antes la copa se estaba llenando, ahora está rebosando. Los Sacerdotes, Obispos y Cardenales van muchos por el camino de la perdición y con ellos llevan a muchas más almas. La Eucaristía cada vez se le da menos importancia. Debéis evitar la ira del Buen Dios sobre vosotros con vuestros esfuerzos. Si le pedís perdón con alma sincera Él os perdonará. Yo, vuestra Madre, por intercesión del Ángel San Miguel, os quiero decir que os enmendéis. Ya estáis en los últimos avisos. Os quiero mucho y no quiero vuestra condenación. Pedidnos sinceramente y nosotros os lo daremos. Debéis sacrificaros más, pensad en la Pasión de Jesús.”
“Los mensajes no fueron para unos pocos. Fueron para todos.”